Aquí no me refiero a la palabra como “verbo” ni “sustantivo”: me refiero a la fidelidad a la “palabra empeñada”.

En especial me refiero a la palabra: “JURO”.

Todos los poderes del Estado cuentan con un ritual, un ceremonial de asunción al poder, llámese a la Presidencia de la República, a la Senaduría, a la Diputación, a cada uno de los Ministerios, a la judicatura y a la Magistratura en la Corte Suprema de Justicia, etc. que siempre arranca con el juramento sobre la Constitución Nacional.

Si habláramos con nuestros padres y abuelos, les aseguro que nos darían una clase magistral sobre el tema del “valor de la palabra”. Para ellos, la palabra empeñada tenía mayor valor que un juramento, y más que un contrato. Si la palabra empeñada tuviera el valor del que tuviera en los tiempos pasados, no serían necesarios los juramentos ni los contratos; ellos serían meros instrumentos burocráticos de registros documentales. Por eso se habla del “espíritu de una ley”: es aquello que la ley no puede expresarlo en palabras y que significa algo tan profundo y que fue necesario resumirlo en los protocolos al asumir responsabilidades con el “SI, JURO”.

Al ingresar en la lucha puntual por el DESBLOQUEO DE LAS LISTAS para obtener el derecho ciudadano, constitucionalmente consagrado de que somos ELECTORES y no VOTANTES, me he encontrado con la cruda realidad que la palabra empeñada, el “Sí lo juro” en el escenario político actual no tiene ningún valor; y es más, es antivalor. Antes se daba la vida por la palabra empeñada y hoy, respetarla es de tontos, de mediocres, de inadaptados sociales, de improvisados e ingenuos políticos.

Y doy el ejemplo que me cupo vivir con el proyecto del “Desbloqueo de las Listas Cerradas y Bloqueadas” (Artículos 247 y 258 de la Ley N° 834/96 “QUE ESTABLECE EL CODIGO ELECTORAL PARAGUAYO”, modificados por Ley N° 3166/07 “QUE MODIFICA LOS ARTICULOS 106, 170, 246, 247, 248 Y 258 DE LA LEY N° 834/96 ‘QUE ESTABLECE EL CODIGO ELECTORAL PARAGUAYO”).

Se presenta en Diputados el proyecto con un Art. 258 en una clara redacción que desbloquea totalmente las “listas cerradas”. Se aprueba por mayoría absoluta el proyecto.

En la Comisión de Asuntos Constitucionales se le introducen modificaciones que convier-ten el proyecto en un semi-desbloqueo (que no hecho, en la práctica, no desbloquea, pero introduce en la ley electoral el concepto del “desbloqueo”).

  1. Pasa a la Cámara Revisora (Senadores) en donde introducen modificaciones “porque tal cual está no es un desbloqueo, sino un “mamotreto gatopardista” (Carrisoza y Marcelo Duarte) que dice que desbloquea, pero que no desbloquea y lo convierten de nuevo en un verdadero desbloqueo. Se somete a consideración de la plenaria en el Senado y es rechazado el proyecto modificado.
  2. Vuelve a la Cámara de origen (Diputados) donde tenían la opción de archivar (rechazar) el proyecto o ratificarse en el proyecto original. Entre dos males, elegimos el menor y apoyamos desde la Asociación Fuera Lista Sábana del Paraguay la ratificación con la palabra empeñada del proyectista Justo Zacarías Irún de introducir modificaciones el mismo día de su aprobación y promulgación. Después de 3 postergaciones, por no contar con los 41 votos necesarios, al fin entró en el orden del día y ganó la ratificación con 47 votos.

La primera interrogante: ¿No lo habían aprobado por unanimidad en Diputados? ¿Dónde están los 33 votos que hoy están en contra? ¿Qué pasó? La respuesta: que el proyecto se aprobó sin ser estudiado y por una tranza política por la presidencia del Colegiado en Diputados y que no es un desbloqueo sino un mamotreto. Estaba en juego la palabra de los que estaban a favor de la ratificación y la palabra de los que votaban por el rechazo.

Nos pusimos a investigar las causas de que la palabra de uno y de otro bando se contraponían y nos desorientamos hasta que encontramos la verdad en los documentos obtenidos: el proyecto de Diputados NO era el original presentado por el proyectista, proyecto que sí desbloqueaba totalmente la lista. El proyecto que “no había sido estudiado”, sí había sido modificado; (contradicción total: no solo que lo estudiaron, sino que lo modificaron para convertirlo en un semi-desbloqueo que casi dejaba todo como antes).

Nos han mentido, nos han ocultado la verdad, luego nos han dicho medias verdades: la palabra no tenía ningún valor. Y entonces nos dimos cuenta que nadie confía en nadie y que todo el montaje estaba cocinado de tal modo a que todos los partidos y sectores dijeran (palabra sin valor) que estaban por el desbloqueo, cuando en realidad, todos estaban con el deseo de que el desbloqueo NO desbloquee nada en la práctica, pero que la ciudadanía se convenciera que ganó el desbloqueo.

Ahora nos encontramos ante dos Cámaras del Congreso con gente que no tienen palabra, o sea, sus palabras no tienen valor en absoluto. Todos dicen que quieren el desbloqueo, pero el desbloqueo real y total, pero, cuando existe el proyecto que realmente desbloquea se oponen hasta los que tienen que implementar la ley, el TSJE que dice: “la ley, si se la promulga es impracticable”.

Los eufemismos los usan los cobardes, los mentirosos, los inescrupulosos, los demagogos: estos son los que le han hecho perder el VALOR A LA PALABRA por lo cual, hoy día, ni los contratos tienen valor, pues las palabras de los actores (parte y contraparte) aceptan ese statu quo de un relacionamiento interpersonal light.

Referencia Constitucional:
Artículo188
Del juramento o promesa

En el acto de su incorporación a las Cámaras, los senadores y diputados prestarán juramento o promesa de desempeñarse debidamente en el cargo y de obrar de conformidad con lo que prescribe esta Constitución. Ninguna de las Cámaras podrá sesionar, deliberar o adoptar decisiones sin la presencia de la mayoría absoluta. Un número menor podrá, sin embargo, compeler a los miembros ausentes a concurrir a las sesiones en los términos que establezca cada Cámara.

Sergio Velázquez Villagra

Alianzas Estratégicas
Asociación Fuera Lista Sábana del Paraguay